Esta boda fue un precioso reto para nosotras. Organizar una boda en Madrid y en un lugar tan único y cuidado como el Soto de Mónico nunca es fácil pero por otro lado es una oportunidad que no se puede dejar escapar.

La boda se caracterizó por el comienzo del otoño y precisamente esa fue la idea que marcó el diseño y estilo floral de todo el evento. Y si a esto le añadimos el esquisto gusto de Charo y María (madre y hermana de la novia), hace que el resultado sea tan bonito como este.

Tanto en los centros de mesa como en la decoración exterior, predominaron los colores rojizos, anaranjados acompañados de frutos de temporada. La elección del azul bizantino en los maceteros y elementos lumínicos aportaron en cambio, calidez al ambiente. Dejando una estupenda fusión de tonos que nos hacían adentrarnos en el recién llegado otoño.

La elección de los colores del ramo de la novia vino dado por la paleta cogida para el resto de la decoración. Sedum burdeos eryngium para el azul, rosas de jardín en varias tonalidades de rosa y astrantias que junto al verde de eucalipto dio este elegante resultado.

Además, mediante un mesero decorado con ramitos de erica y eucalipto cada invitado podía comprobar en qué mesa estaba ubicado. Además esta maravillosa decoración se combinó con babuchas traídas desde Marruecos para el disfrute y diversión de los invitados.

En definitiva una boda alegre y elegante que reflejó el carácter de los novios y que quedó marcada por el comienzo de una estación tan especial como es el otoño.

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